Mi hermano Julián y yo siempre habíamos vivido en Madrid, con nuestra madre y nuestro padre, hasta que nos dijeron que tenían que irse a trabajar a Hamburgo. Nos preguntaron qué preferíamos hacer, si irnos también a Alemania o marcharnos a vivir a Segovia con nuestra abuelo Jose y nuestra abuela María José. Después de mucho pensar, nos quedamos con la opción de Segovia. El yayo y la yaya siempre han sido un gran apoyo en la familia y nunca nos aburrimos con ellos, son geniales.

Juana, la iguana, lleva en la familia desde que tengo memoria. Se pasa la vida durmiendo y comiendo (a veces me da envidia). Mi hermano ha sido mi compañero de aventuras toda la vida, aunque a veces discutimos, nos llevamos muy bien. Y desde que nos mudamos a esta casa, hay un animalito misterioso que se pasea por el jardín. Le pusimos comida y poco a poco se ha ido dejando ver. Es un erizo muy pequeño al que llamamos Esmiz y que ya forma parte de nuestra familia.
El amor de la familia siempre perdura, a pesar de la distancia, las diferencias y el tiempo.
Julián
María José
Jose
Esmiz
Juana


Hoy hace un año que nuestro perro Taco llegó a la familia. Me acuerdo perfectamente del día en que lo encontramos. Mi hermana Riley y yo habíamos llevado a Amy al parque. Amy es nuestra hermana pequeña, ahora tiene cuatro años, y es hija de nuestra madre Steph y de su novia Shannon. Mi madre estuvo durante muchos años casada con nuestro padre pero luego se separaron y Riley y yo nos vinimos a vivir con ellas dos. Un par de años después nació Amy.

A lo que íbamos. Ese día, en el parque, Riley y yo nos despistamos un rato hablando de nuestras cosas y perdimos de vista a Amy. Nos llevamos un susto de muerte. No la encontrábamos por ninguna parte. Después de mucho correr y de pasar muchos nervios, acabamos por encontrarla, pero no estaba sola. Estaba con un perro el doble de grande que ella. No llevaba collar y parecía abandonado, así que nos lo llevamos a casa. Ni os imagináis la cara de nuestras madres al vernos llegar: cuando salimos al parque éramos tres y un par de horas más tarde volvíamos cuatro. Ahora somos una familia de seis.

¡Feliz aniversario, Taco!
Quote
Riley
Amy
Shannon
Steph
Taco


Hola soy Haru y tengo doce años. Todos los veranos, en cuanto me dan las vacaciones, me voy a la casa de mi hermana Yuki en Kamakura, para ayudarla en su santuario de animales. De todos los animales que hay por allí, mis favoritos son Kumo, Kuuki, Tsuki y Kiri.

La gata Kiri debe tener un montón de años, porque ya estaba en casa cuando yo nací. Se pasa las mañanas subida a la ventana, tomando el sol y moviendo la cola mientras Yuki y yo trabajamos en el huerto. Yo recojo zanahorias para el conejo Kuuki, que se vuelve loco con ellas. Apareció un día por el jardín del santuario y como siempre le dábamos de comer, se quedó allí. A Kumo lo compramos en una feria de ganado para salvarle la vida, era un cerdito muy muy pequeño. Ahora ya tiene dos años y es muy listo. Tsuki es la mejor gallina del mundo. Nos la regaló un vecino porque estaba vieja y no ponía huevos, pero a Yuki y a mi no nos importa, la queremos tal y como es.

Cuando se acaba el verano, siempre lloro porque tengo que dejar atrás a mi familia de Kamakura hasta las próximas vacaciones. Me encantaría que viniesen a vivir con mi madre y conmigo a nuestro apartamento de Tokio, pero es demasiado pequeño y no podrían disfrutar del aire libre.

Todos los animales en la tierra tienen sentimientos, emociones y una vida en familia. Igual que tú y que yo.

Yuki
Kiri
Kuuki
Kumo
Tsuki

Llegué a Monterrey desde el Líbano, con mi marido Ibrahim y mi hijo Rashid hace ya unos treinta años. El niño era todavía muy pequeño y los primeros tiempos fueron muy duros, aprendiendo la lengua y esperando a que Ibrahim pudiese convalidar sus títulos universitarios. Una vez que se puso a trabajar ya todo fue más fácil. Y en cuanto me hice con el idioma, empecé a trabajar yo también fuera de casa.

México ha sido un país que nos ha traído muchas cosas buenas, como mi nuera Marcela, una mujer estupenda y muy divertida. Ahora que Ibrahim y yo ya estamos jubilados, podemos disfrutar de nuestro nieto Nasim y de nuestra nieta Charito. Por fin tenemos tiempo para viajar y conocer otros países del continente. ¡Nos queda todavía tanto por ver!

La mezcla de culturas es enriquecedora, no todas las familias tienen la suerte de poder quererse y tirarse los trastos a la cabeza en dos idiomas diferentes.
Ibrahim
Rashid
Marcela
Charito
Nasim

Hace seis meses, mi hermana Paula y yo estábamos buscando un sitio donde vivir en Melbourne. Acabábamos de llegar a la ciudad hacía muy poco, con una beca de estudios, y necesitábamos alojamiento urgentemente. Buscando por Internet, localizamos un piso en el que vivían otras cuatro chicas que iban a la misma universidad que nosotras, así que llamamos y fuimos a conocerlas. A primera vista nos parecieron un  poco raras, pero como no teníamos muchas más opciones nos quedamos con las dos habitaciones que tenían disponibles.

En cuestión de unas pocas semanas, ya eran parte de nuestra familia. A veces es un poco complicado estudiar porque Lorena y Eli se pasan el día ensayando para su banda de música y montan bastante jaleo. Lucia no para de dibujar y pintar, tenemos la casa preciosa, toda decorada con sus obras. Sandra es muy callada, le encantan los videojuegos y dedica muchas horas a trabajar en uno que está diseñando.

Pero lo mejor son los fines de semana, cuando cogemos la furgoneta y nos vamos de excursión para conocer el país. Australia es una pasada.

Las amigas son la familia que eliges.
Paula
Eli
Sandra
Lucia
Lorena

Nos conocimos en otoño. Yo salía del registro con mi carné de identidad recién estrenado en la cartera, Hans salía con la herencia de su esposa recién firmada bajo el brazo: todo deudas. Fuimos a tomar un café por allí cerca y estuvimos hablando hasta las tantas, casi sin darnos cuenta.

Hoy la vida nos sonríe, pero las cosas fueron un poco complicadas al principio. Cuando Hans me propuso que me fuese a vivir con él y con su familia, le dije que sí muy ilusionada, aunque por dentro estaba hecha un manojo de nervios. Desde que perdieron a su madre, Max y Alex no levantaban cabeza. Por suerte, en seguida hicieron buenas migas con mi gata Trinity y mi perro Neo. Después de mi transición pensaba que estaba preparada casi para cualquier cosa, pero sacar adelante esta familia está siendo un reto total. Ya han pasado más de dos años. Con toneladas de cariño, trabajando duro y con algún que otro golpe de suerte, hemos conseguido sanear las cuentas y rehacer nuestro hogar.
Las familias, como la energía, no se destruyen, solo se transforman.
Hans
Max
Alex
Neo
Trinity

Si cuando nació mi hijo Morris, me hubiesen dicho lo que iba a vivir no me lo habría creído. Ahora tengo un yerno blanco, que es un mozo muy agradable, y tres nietos como tres soles.

A mi hijo y a su marido les va muy bien en el restaurante, Morris se encarga de las finanzas y William es el maître. Mary ha sido la última en llegar a la familia, ¡ya era hora de que hubiera otra mujer en la casa! Su proceso de adopción ha sido muy largo y muy duro, pero la quiero tanto como a mis otros dos nietos, Emile y Billy que vienen de Ucrania y tienen doce y diez años respectivamente.

Desde que se murió mi marido disfruto de la constante compañía de mis nietecitos, mi hijo y su marido. Ocupo mis días yendo a recoger a los nenes al colegio, dándoles de merendar y ayudándoles con los deberes.

He vivido todos los cambios de la sociedad dentro de mi hogar y aunque haya sido complicado, no lo cambiaría por nada.
Morris
William
Billy
Emile
Mary