La familia de Lara


Nos conocimos en otoño. Yo salía del registro con mi carné de identidad recién estrenado en la cartera, Hans salía con la herencia de su esposa recién firmada bajo el brazo: todo deudas. Fuimos a tomar un café por allí cerca y estuvimos hablando hasta las tantas, casi sin darnos cuenta.

Hoy la vida nos sonríe, pero las cosas fueron un poco complicadas al principio. Cuando Hans me propuso que me fuese a vivir con él y con su familia, le dije que sí muy ilusionada, aunque por dentro estaba hecha un manojo de nervios. Desde que perdieron a su madre, Max y Alex no levantaban cabeza. Por suerte, en seguida hicieron buenas migas con mi gata Trinity y mi perro Neo. Después de mi transición pensaba que estaba preparada casi para cualquier cosa, pero sacar adelante esta familia está siendo un reto total. Ya han pasado más de dos años. Con toneladas de cariño, trabajando duro y con algún que otro golpe de suerte, hemos conseguido sanear las cuentas y rehacer nuestro hogar.
Las familias, como la energía, no se destruyen, solo se transforman.
Hans
Max
Alex
Neo
Trinity